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Ciencias y Mancias

NUESTRA BUENA SALUD ESTA EN NUESTRO BUEN PENSAMIENTO

NUESTRA  BUENA SALUD ESTA EN NUESTRO BUEN PENSAMIENTO

            El ser humano está compuesto de cuatro cuerpos inferiores y otros cuerpos superiores. Los cuerpos inferiores sirven de vehículo expresivo en el plano terrestre a nuestro Yo Real.           

Ese Yo Real elige una virtud para expresar y manifestar en el plano. Cada uno de los cuerpos inferiores vibra en diferentes frecuencias. Deben vibrar en armonía para que podamos manifestar la virtud. Nuestra tarea es esa. Si no los manejamos desde cuerpos superiores se presentan conflictos entre ellos, y si alguno toma el mando el desequilibrio se ve fácilmente en el cuerpo físico, que es el de vibración más baja, y no le puede seguir el ritmo a los otros dos. Entonces empieza la enfermedad como una forma del cuerpo físico de dar un freno a los demás cuerpos.           

Si hemos dejado que uno de los cuerpos inferiores tome el mando también puede decirse que la enfermedad se produce cuando el ser -Alma- Yo Real- olvida quien es y a donde se dirige. Es un mensaje directo que nos dice no solo la forma en la que estamos desequilibrados, sino los pasos que debemos dar para volver al Yo Real y a la salud (Alice Bailey).            

El cuerpo físico es el que nos permite expresarnos a través de la forma, a través de sus venas y arterias corre sangre vital.           

El cuerpo etérico es el que energetiza al cuerpo físico, es una red de líneas de fuerza a través de las cuales fluye la energía cósmica o divina.           

El cuerpo emocional es el que muestra la respuesta de la personalidad al deseo - el ansia de poseer o no poseer- se experimenta como todos los pares de sentimientos opuestos como amor-odio, alegría-tristeza, etc.           

El cuerpo mental es el que nos permite conectar a los demás cuerpos inferiores con los superiores o espirituales           

Un alto porcentaje de enfermedades se originan en el cuerpo etérico y en el emocional, ya que si apreciamos que el se rige mayoritariamente por lo emocional vemos que la enfermedad puede atribuirse a exceso de estímulos. Ej.: deseos excesivamente satisfechos o excesivamente frustrados. Anhelos reprimidos o manifestados en exceso.           

Otro porcentaje se origina en el cuerpo mental y va a aumentar a medida que la humanidad deje de lado los patrones emocionales.           

Actualmente se ve un porcentaje apreciable de enfermos cuyo origen de enfermedad esta por un lado en lo emocional y por otro en lo mental. Ej.: Enfermedades psicosomáticas.           

Hay que explorar el origen de la enfermedad porque volver a estar sano exige mucho trabajo y cambio personal. La receta del médico es insustituible para el cuerpo físico, pero si no arreglamos los cuerpos (emocional y mental) la enfermedad aparecerá nuevamente tal vez con otro síntoma.

Pasos para la autocuración           

En las etapas del proceso de autocuración diseñamos un programa terapéutico porque se requiere un cambio interno y externo. La autocuración es un viaje personal interno. 

Los pasos a seguir son:

1.   Identifica los patrones inconscientes, examina tu vida y las emociones autodestructivas. Cambia tus hábitos de pensamiento

2.   Busca guía interior, recupera tu santuario interior. Toma un tiempo para ti, aprende a estar solo contigo mismo. Entra en silencio, allí se halla la fuente de la sabiduría, que aquieta tus pensamientos y emociones.  Cálmate, no dejes que nadie te atormente en la serenidad del silencio interior encontraras la paz. Purifica tu mente de todo lo negativo.

3.   Escribe un "Diario Espiritual". Esta práctica de escribir todos los días ayuda a descifrar las preocupaciones y angustias. Ubica batallas internas y emociones autodestructivas. Esta es una revisión interna, un drenaje para el alma. Sólo así podemos ubicar los bloqueos internos y transfórmalos para un nuevo comienzo

4.  Crea un jardín interno. Busca dentro de ti el santuario secreto de tu corazón, de tu alma. En este jardín cierra tus ojos, respira profundo hasta conseguir relajación y conéctate con tu respiración. Utiliza tres elementos para este jardín: silencio, respiración y visualización o imaginación.

5.  Afirma decretos. A través de las afirmaciones claras ordenas a cada célula del cuerpo. Cada célula del cuerpo tiene una inteligencia que mueve y que inicia el proceso de sanación.

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